LA REHABILITACIÓN VISUAL LLEGA A 19 NUEVOS MUNICIPIOS Y AMPLÍA SU COBERTURA EN COLOMBIA
Vivir lejos de las principales ciudades continúa siendo una barrera para que muchas personas con discapacidad visual en Colombia accedan a procesos especializados que les permitan recuperar su autonomía, fortalecer sus habilidades cotidianas y participar activamente en sus comunidades.
Para reducir esta brecha, el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos
(CRAC) amplió durante 2026 la estrategia Nadie Sin Rehabilitar a 19 nuevos
municipios, consolidando una cobertura total de 29 municipios en 13
departamentos del país.
La expansión permite acercar procesos integrales de rehabilitación a
personas que, por las distancias, los costos de desplazamiento o la limitada
oferta institucional de sus territorios, anteriormente enfrentaban dificultades
para acceder a estos servicios.
Entre los nuevos municipios se encuentran Caucasia, Sabanagrande, Turbana,
Arjona, Duitama, Sogamoso, Tunja, Bosconia, Valledupar, Pasto, Cúcuta y Líbano,
entre otros. Allí, las personas con discapacidad visual pueden acceder a
procesos orientados a fortalecer su movilidad, orientación, autonomía,
habilidades para la vida diaria e inclusión educativa, laboral y social.
“En Colombia todavía existen personas con discapacidad visual que no
acceden a procesos de rehabilitación simplemente porque viven lejos de los
lugares donde tradicionalmente se prestan estos servicios. Nuestro propósito es
acercar esas oportunidades y demostrar que el lugar de residencia no puede
definir el proyecto de vida de una persona”, afirmó Gladys Lopera,
directora general del CRAC.
Más de 650 personas acompañadas en un año
La ampliación territorial está respaldada por los resultados alcanzados
durante 2025. En ese periodo, 654 personas participaron en procesos de
rehabilitación y 461 los culminaron satisfactoriamente, avanzando en el
desarrollo de capacidades para desenvolverse con mayor independencia.
Adicionalmente, el CRAC realizó 82 acciones territoriales que beneficiaron
a 1.330 personas, entre usuarios, familiares, cuidadores, representantes de
instituciones educativas, organizaciones comunitarias y aliados locales.
Estas acciones incluyen jornadas de orientación, identificación de posibles
beneficiarios, acompañamiento a familias, fortalecimiento de capacidades
institucionales y actividades de sensibilización sobre los derechos y las
posibilidades de inclusión de las personas con discapacidad visual.
La llegada a los territorios ha sido posible gracias a la articulación con
alcaldías, gobernaciones, hospitales, universidades, asociaciones de personas
con discapacidad visual y organizaciones sociales. Estas alianzas permiten
identificar a quienes requieren atención, facilitar espacios para la prestación
de los servicios y fortalecer las redes de acompañamiento en cada municipio.
“La rehabilitación no involucra únicamente a la persona con discapacidad
visual. También requiere del compromiso de las familias, las instituciones y
las comunidades. Cuando estos actores trabajan de manera articulada, se generan
oportunidades reales de inclusión educativa, laboral y social”, señaló Lopera.
Rehabilitación que transforma proyectos de vida
El impacto de estos procesos se refleja en historias como la de Juan Diego
Quesada, quien, después de avanzar en su rehabilitación, ingresó a la
Universidad del Tolima y representó a Colombia en los Juegos Panamericanos
Juveniles.
También está el caso de Verónica Blandón, quien fortaleció su autonomía,
recuperó confianza en sus capacidades y comenzó a desarrollar nuevos proyectos
personales a partir de las herramientas adquiridas durante su proceso.
Estas experiencias evidencian que la rehabilitación oportuna va más allá
del aprendizaje de técnicas de movilidad o actividades cotidianas. También
contribuye a que las personas reconstruyan sus proyectos de vida, accedan a
oportunidades educativas y laborales y participen con mayor independencia en
sus entornos familiares y comunitarios.
Aunque persisten desafíos para llegar de manera permanente a zonas rurales
y territorios de difícil acceso, el CRAC continuará fortaleciendo sus alianzas
regionales, el acompañamiento a las familias y el uso de herramientas
tecnológicas para ampliar su capacidad de atención.
Con Nadie Sin Rehabilitar, la organización busca avanzar hacia un modelo en
el que la ubicación geográfica, las condiciones económicas o las dificultades
de transporte no determinen las posibilidades de autonomía e inclusión de una
persona con discapacidad visual. La expansión a 19 nuevos municipios representa
así un paso concreto para descentralizar la rehabilitación en Colombia y
acercar estos servicios a quienes históricamente han tenido menos oportunidades
de acceder a ellos.
Sobre el CRAC
El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) es una fundación
privada sin ánimo de lucro, con más de seis décadas de experiencia en Colombia.
Desde 1961 acompañamos a personas ciegas y con baja visión en su camino hacia
la autonomía, a través de procesos integrales de rehabilitación, habilitación,
salud visual y educación para el trabajo y el desarrollo humano.

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