ALCI ACOSTA: AQUELLA TARDE CUANDO ALCI ACOSTA HIZO LLORAR A MÁS DE 45 MIL MILLENNIALS
Por Guillermo Romero Salamanca
Serían las 5 y 30 de la tarde de aquel
sábado 25 de marzo de 2003 cuando los 45 mil asistentes al Estéreo Picnic, casi
todos de la generación del noventa, vieron llegar en un carrito de golf a un
señor de 84 años, con un vestido plateado, bufanda y abrigado para soportar el
frío sabanero. Lo subieron a la tarima, lo sentaron frente al piano y
entonces algunos más veteranos comenzaron a gritar “Alci, Alci, Alci” y
entonces los otros espectadores dijeron en coro asombrados: “¡Es Alci Acosta!
No lo podían creer. Era la primera vez que veían una presentación del ídolo
de Soledad, Atlántico y quien grabó el piano en la mítica cumbia “La Pollera
Colorá” de Juan Bautista Madera y Wilson Choperena.
Una vez ajustado el micrófono para su voz, hizo sonar el piano y los
músicos que le acompañaron esa tarde, incluido su hijo “El Checo”, comenzaron
con el tema del maestro Jaime Erre Echevarría, titulado “Traicionera”.
“Mátame con tus ojos traicionera/ Con tus ojos que son como puñales/ Juega con
mi ilusión y con mis penas/ Juega con mis angustias y mis males/ Párteme el
corazón en mil pedazos/ Engáñame en la forma en que tú quieras/ Pero no te me
vayas de la vida/ Quédate entre mis brazos traicionera”.
Los muchachos que fueron para pasar una noche con rock y pop quedaron
estupefactos con la canción. “Eso le gusta a mi papá”, dijo uno”. “Tremendo
tema”, comentó otro y cuando comenzó el coro con “Traicionera, mentirosa
/Cómo gozas cuando me haces padecer/ Engañosa, retrechera/ No te vayas ni me quites
tu querer/ Traicionera, mentirosa”, los asistentes siguieron al pie de la
letra la canción.
Estaban emocionados. Se les erizó la piel.
Claro, esa canción lleva más de 40 años en el escenario musical y es uno de
los grandes éxitos interpretados por Alcibiades Alfonso Acosta Cervantes,
bolerista, pianista, cantante, compositor y uno de los grandes del bolero de
Colombia, nacido el 5 de noviembre de 1938 en Soledad, Atlántico.
Desde niño descubrió que su futuro estaría en la música y rápido aprendió
el piano y aprovechó la presencia de las empresas discográficas en Barranquilla
para poner su talento en las grabaciones, incluida aquella de la famosa Pollera
Colorá.
Estuvo luego en varias agrupaciones, tocando y cantando hasta que un día se
lanzó como solista y una noche lo oyó el compositor Cristóbal San Juan a quien
le gustó el estilo para interpretar sus canciones y lo invitó a grabar su
canción “Odio Gitano”.
El tema voló de cantina en cantina y muy tímidamente fue puesto en las
emisoras.
El hombre de la eterna sonrisa, su amor a Dios y su alejamiento del
alcohol.
Después, en su traslado a Medellín porque era la sede de las grandes
empresas discográficas encontró a figuras como Julio Jaramillo, Olimpo
Cárdenas, Óscar Agudelo, Lucho Bowen, entre otros para grabar decenas de temas.
Incluso fue bolerista invitado en El Combo de las Estrellas.
Para ese sábado 25 de marzo de 2023, Alci Acosta presentó otro de sus
grandes éxitos: “La cárcel de Sing Sing” del dominicano Bienvenido Brens y que
relata una visita a la prisión de máxima seguridad en Nueva York donde ponían a
los presos que luego estarían pagando su condena en la silla eléctrica.
Un reo cuenta que asesinó a su esposa y al amante al descubrirlos en
infidelidad.
Esa canción fue cantada también por el puertorriqueño José Feliciano. Esa
tarde sabatina al norte de Bogotá los muchachos que estaban de pie oyendo al
soledeño recordaron reuniones de sus tíos, abuelos y vecinos cantando esa
canción.
Pero si algo los zarandeó fue cuando Alci acomodó su bufanda para cantar
“La Copa rota” del maestro puertorriqueño Benito de Jesús, el mismo de “Nuestro
Juramento”, “Sigamos pecando” y del súper hit de La Billos Caracas Boys y de
Rodolfo Aicardi “Cantares de Navidad”.
La historia, un tanto truculenta, narra cómo un despechado en un bar rompe
una copa, se corta los labios y pide que el licor y la sangre le hagan olvidar
a su amada.
Alci es también el cantante de un tema que hizo llorar a varias
generaciones: “El último beso”, canción de Wayne Cochran. Es una crónica sobre
un viaje en cual por la lluvia sobre la carretera, el carro pierde el control,
se va aun precipicio y hasta el fondo fue a dar. “¿Por qué se fue?, ¿por
qué murió? ¿Por qué el Señor me la quitó? Se ha ido al cielo y para poder ir
yo, debo ser también bueno para estar con mi amor”.
En los años setenta Alci Acosta comenzó a sonar en todas las emisoras, sin
embargo, en los medios impresos, no le prestaron atención y consideraban que su
música era del bajo mundo. Miguel Ayuso de El Tiempo escasamente decía: “Acaba
de sacar un disco Alci Acosta. Será un éxito en bares y cantinas».
Despectivo el viejo español.
No obstante, Alci siguió con su música,
sus canciones, sus éxitos y su eterna sonrisa. A pesar de tocar música para la
bohemia, Alci siempre se consideró un perfecto abstemio. A él sólo le gustaba cantar, tocar su piano y escuchar letras de un lado y
otro. Tuvo decenas de éxitos, adornó las paredes de su casa con discos de Oro,
Plata y Platino, condecoraciones de acá y allá, distinción de Sayco, honores
por su extraordinario trabajo. Casi que inimitable. Inalcanzable. Único.
Un día oyó a Lolita Flores, le fascinó su voz y determinó grabar una letra
que ella había interpretado como los ángeles. Se trató de “No renunciaré” de
José Ruiz Vanegas y le encantó la frase que decía “no renunciaré jamás a la
paz, los ojos, la boca o el loco proceder” de la persona amada.
Uf, tremenda canción que impactó entre el público seguidor de Alci en
Colombia, Perú, Chile, Venezuela, México y la parte latina de Estados Unidos.
Luego de centenares de conciertos, llenar de sellos de migración varios
pasaportes, infinidad de millas aéreas, aplausos de millares de presentaciones
y el cariño de innumerables seguidores determinó en 2022 dejar los escenarios y
alejarse por completo de las notas en su querida Soledad.
Lo del Estéreo Picnic fue una excepción.
Todo su legado lo dejó en su Checo Acosta, quien lo lleva, lo trae y lo
acompaña en sus días de convalecencia.
Ese 25 de marzo del 2023 no lo olvidarán los 45 mil asistentes a la cancha
de golf de Sopó, pero tampoco saldrá del corazón de millones de bohemios y
románticos que sueltan una lágrima con cualquiera de sus canciones porque el
corazón es muy frágil ante el recuerdo y los viejos amores.

Comentarios
Publicar un comentario