BASTÓN BLANCO: CINCO CLAVES PARA ENTENDER CÓMO AYUDA A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL A DESPLAZARSE CON AUTONOMÍA
Portar un bastón blanco no es lo mismo que saber utilizarlo como una herramienta de autonomía. Su manejo requiere aprender técnicas específicas para interpretar la información del entorno y tomar decisiones al desplazarse. En el marco del Mes Mundial de Concientización sobre la Ceguera, el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) comparte cinco claves para comprender su función y la importancia de este aprendizaje.
El bastón blanco es una herramienta de movilidad y orientación que utilizan
las personas ciegas y con baja visión para explorar el entorno mientras se
desplazan. A diferencia de un bastón de apoyo, que da estabilidad al caminar,
recoge información a través de su punta y de su movimiento: detecta obstáculos,
cambios en el terreno y referencias del camino, lo que permite a quien lo usa
anticipar lo que tiene delante y decidir cómo continuar.
El DANE identificó 1.948.332 personas con discapacidad visual en Colombia,
una población que incluye tanto a personas ciegas como a quienes tienen baja
visión. Para ellas, desplazarse de manera independiente es una condición para
estudiar, trabajar y participar en la vida social, ámbitos en los que aún
persisten brechas. Según el DANE, durante el trimestre abril a junio de 2026,
la tasa global de participación laboral de las personas con discapacidad fue de
20,2 %, frente al 67,2 % de la población sin discapacidad.
“El bastón blanco no le dice a la persona por dónde caminar; le da
información para que ella decida por dónde y cómo hacerlo. Por eso hablamos de
autonomía y no solo de apoyo”, explica Mauricio León, terapeuta ocupacional y
experto en inclusión social del CRAC.
1. Permite reconocer obstáculos y referencias del camino
Al desplazarse, el bastón permite detectar obstáculos a nivel del suelo,
bordes de andenes, escalones, desniveles y cambios de textura. También ofrece
referencias para orientarse, como muros, bordillos o el paso del pasto al
pavimento. Esa información, combinada con los sonidos del entorno y otros
sentidos, ayuda a construir una imagen mental del espacio.
Además, cumple una función de visibilidad: indica a peatones y conductores
que quien lo porta tiene una discapacidad visual.
2. Cumple una función diferente a la de un bastón de apoyo
No todos los bastones cumplen la misma función. Un bastón de apoyo sirve
para dar estabilidad o soporte al caminar, pero no para explorar el entorno. El
bastón blanco, en cambio, es largo y liviano, y está diseñado para recoger
información. Existen también bastones blancos con franjas rojas, que identifican
a las personas con sordoceguera, y el bastón verde, que han adoptado algunas
personas con baja visión para simbolizar su discapacidad.
3. Su manejo requiere técnicas y tiene límites
Su manejo se basa en técnicas como el barrido de lado a lado, que se coordina
con el paso para revisar el camino, y el deslizamiento, que permite seguir una
superficie o una pared. También implica saber cómo detectar escaleras, cruzar
una calle, abordar el transporte público y desplazarse por espacios
desconocidos.
Incluso con una buena técnica, el bastón tiene límites, como los obstáculos
a la altura del cuerpo o de la cabeza, que se complementan con otras
estrategias de orientación.
4. El aprendizaje se adapta a las rutinas y objetivos de cada persona
En el CRAC, el aprendizaje del uso del bastón hace parte de los procesos de
rehabilitación y de orientación y movilidad, donde cada persona desarrolla las
habilidades que necesita según su condición visual, sus rutinas y sus
objetivos.
El proceso incluye desde el manejo básico de la herramienta hasta el
desplazamiento autónomo en entornos cotidianos como la calle, el barrio o el
lugar de trabajo.
5. La autonomía requiere interpretar la información y practicar
Portar el bastón no garantiza autonomía. Para que sea una herramienta de
autonomía, la persona debe aprender a interpretar lo que este le informa y a
aplicar las técnicas en situaciones reales.
“Una persona puede tener el bastón en la mano y aun así sentirse insegura,
porque no ha aprendido a interpretar lo que este le informa. Cuando practica la
técnica, aprende a orientarse y gana confianza, el bastón deja de ser un objeto
y se convierte en una herramienta de independencia”, agrega León.
Quien aprende a usar el bastón blanco de manera adecuada gana seguridad
para moverse, independencia en su día a día y confianza para participar en su
entorno. En el Mes Mundial de Concientización sobre la Ceguera, el CRAC invita
a ver el bastón blanco con otros ojos: no da autonomía por sí solo, pero la
hace posible cuando una persona aprende a leer lo que el camino le dice.
Sobre el CRAC
El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) es una fundación
privada sin ánimo de lucro, con más de seis décadas de experiencia en Colombia.
Desde 1961 acompaña a personas ciegas y con baja visión en su camino hacia la
autonomía, a través de procesos integrales de rehabilitación, habilitación,
salud visual y educación para el trabajo y el desarrollo humano.

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