DE BAILARÍN A COREÓGRAFO: LA EVOLUCIÓN ARTÍSTICA DE WILLIAM PARRY

 


Tras debutar con el éxito mundial "Me voy enamorando" de Chino y Nacho, el talentoso venezolano consolida una carrera de gran exigencia, colaborando con figuras como Mora, Alexis & Fido y Gustavo Elís, mientras define la danza como un proceso de evolución natural

En la industria del entretenimiento, el paso de bailarín a coreógrafo no es solo un cambio de rol, sino una transformación integral que exige madurez, visión y liderazgo. William Parry (@wamp1059), es un claro ejemplo de esta evolución. Y es que con una trayectoria construida a base de disciplina, el venezolano ha pasado de ejecutar movimientos a diseñar las identidades visuales de algunos de los artistas más importantes de la música latina.

El punto de partida de su carrera coreográfica estuvo marcado por un hito de la música urbana. Junto a su colega Jonathan Gómez, Parry asumió el reto de crear la coreografía de "Me voy enamorando", el icónico tema del dúo Chino y Nacho. Este primer proyecto no solo demostró su talento, sino que funcionó como la llave maestra que le abrió las puertas de la industria a gran escala.

“A partir de esa canción se me dieron más proyectos con artistas como: Gustavo Elís, Alexis y Fido, Reikon, Mora, y otros artistas”, relata Parry.

Para él, la transición hacia la coreografía ha traído consigo una comprensión mucho más profunda y compleja del escenario.

"Este camino de ser coreógrafo es un poco más difícil que el de bailarín. Cuando vas al ensayo como bailarín, te montan la coreografía, te la aprendes y te vas a casa; pero como coreógrafo las responsabilidades se multiplican. No es solo crear pasos; es escuchar la música, analizar el concepto del artista, lograr que todo se compacte con el proyecto y liderar a los muchachos para que el resultado final sea perfecto", explica.

Al evaluar su recorrido, Parry mantiene los pies en la tierra y una ambición sana que lo impulsa a no estancarse. Aunque reconoce el éxito de lo alcanzado hasta ahora, su meta es seguir conquistando espacios de alta envergadura como grandes entregas de premios, eventos masivos y certámenes de belleza.

 

"Es difícil evaluar mi carrera porque uno siempre aspira a más. Ha sido exitosa por lo que he hecho, pero lo que quiero construir es mucho más grande; siento que aún falta para llegar al éxito que deseo", confiesa William.

Dar ese salto es parte del crecimiento orgánico de cualquier profesional de la danza. "La misma carrera de bailarín te impulsa a buscar más responsabilidades. Es la evolución natural dentro del mundo de la danza y como seres humanos. No te quedas solo como bailarín; buscas aprender y eso te lleva a ser coreógrafo, Stage Manager, Project Manager... a seguir evolucionando", finaliza.

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