CHYNO Y NACHO REGRESAN CON "RADIO VENEZUELA": EL DISCO QUE UNE A UNA NACIÓN DESDE LA DISTANCIA
Hay discos que suenan. Y hay discos que duelen, de la manera buena, esa que solo produce algo verdadero. "Radio Venezuela", el nuevo álbum de Chyno y Nacho, es de los segundos. Nacho Mendoza y su sobrino Ignacio “Happy” Mendoza lo construyeron como se construyen las cosas que importan: despacio, con intención, desde adentro. Lo que empezó como una conversación íntima terminó siendo posiblemente el legado definitivo de uno de los dúos más amados de la música latina.
El nombre no es metafórico. La radio fue
el medio que conectó a los venezolanos con su tierra durante décadas, y ese
símbolo lo recorre todo: desde los interludios con las voces de Chataing y Renny Ottolina,
figuras icónicas de la comunicación venezolana, hasta canciones que evocan
lugares, dialectos y memorias compartidas. El código telefónico de Venezuela es
+58. No es casualidad que en la producción hayan participado más de 58
profesionales.
El tracklist es un mapa afectivo de la
Venezuela diasporática. Nacho fue conectando con colegas y en
algún momento se dio cuenta: todos eran venezolanos. No era un casting, era un
reencuentro. El álbum reúne a Rawayana en “Corales”,
tema producido por Manuel Lara, y que funge como la
primera canción oficial del proyecto; a 3AM en “Mosca”, un
gancho urbano que captura el miedo de perder a quien se ama; a Noreh junto
a Luis
Silva en “D’Pueblo”, un viaje de joropo llanero con
raíces en la Venezuela del interior. Sigue Akapellah en la piquete y
maracucha “Na’Guárá de Linda”; Mau y Ricky en “Dónde Estás”, una
pieza sobre ausencia y nostalgia donde cuatro venezolanos comparten espacio
natural; y Nella Rojas en “Momentos”,
una declaración de que el amor verdadero vive en la presencia, no en lo
material.
Micro TDH aparece en “Te Extraño”, una exploración de recuerdos
que no se olvidan; Caibo junto a Huascar Barradas y Rafael
“El Pollo” Brito rinden homenaje a Maracaibo en “Mar-a-Caibo”,
una celebración de la picardía y el acento más inconfundible de
Venezuela. Danny Ocean, quizás la colaboración más esperada
del disco, firma “Entrégame”, el primer tema en que estas
tres voces venezolanas coexisten con naturalidad perfecta. Elena Rose trae
actitud y sabor caribeño con “D’Lejitos”, rescatando el merengue house
de los 90 que definió los primeros pasos de Chino y Nacho en
el grupo donde surgieron, Calle Ciega. Neutro Shorty narra
en “Carlitos” la
historia de un personaje que eligió el camino equivocado, un guiño directo a
“Pedro Navaja” con conciencia social. Lasso cierra con “Lassoltería”,
un balance natural entre merengue urbano y pop rock que juega con el dilema
eterno entre la libertad y apostar por alguien. Y Joaquina pone
el último acorde con “Maiquetía”, una carta de amor sonora al
aeropuerto que ha visto más lágrimas venezolanas que cualquier otro lugar del
país.
Entre canción y canción, el disco
respira con tres interludios: “Chataing”, “Gramófono”,
el eco del primer GRAMMY Latino de Chyno y Nacho, y “Renny Ottolina”, como
enlace del tema insignia del álbum, “Maleta”, junto a 2Merengada,
un dúo con Walo y Abbel que convierte la
migración en memoria y la memoria en canción. También aparece Neomai en
el tracklist, completando una nómina que se lee como el estado mayor de la
música venezolana contemporánea. Y Neutro Shorty regresa para “Fact”, un
interludio que simplemente dice una verdad.
Cuando Chyno y Nacho comenzaron
su carrera, la representación venezolana en el mundo era escasa. Las
colaboraciones apuntaban casi siempre hacia Puerto Rico. Hoy, los artistas que
forman parte de este disco llegaron por voluntad propia, movidos por una deuda
de gratitud: Chyno y Nacho abrieron el camino para
que una nueva generación de venezolanos conquistara el mapa musical
global. "Radio Venezuela" es la
prueba de que esa élite existe, que está unida, y que tiene algo profundo que
decir.

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