CAICEDONIA BUSCA UNA CULTURA AMBIENTALISTA
Por Manuel T. Bermúdez
Es una mujer que asume retos, no se
intimida ante nuevas posibilidades, crea empresa y busca que muchas personas se
interesen por el entorno que la vida les ha dado.
A sus 23 años, asegura que no sabe
definirse, pues «siempre estoy en un momento de transformación».
Hace dos años, era Luisa, la chica
Biora, la de la agencia de turismo de Caicedonia. Hoy, está en un proceso de
gestión ambiental y pública que, asegura, «me resulta maravilloso».
Es tecnóloga en dirección de empresas
turísticas y hoteleras, guía profesional
de turismo y actualmente cursa una licenciatura en desarrollo sustentable y
ecoturismo.
También ha realizado varios cursos y
diplomados sobre aves, derechos humanos y turismo sostenible. En definitiva no
se queda quieta, se encarga de algunos procesos que para otros podrían resultar
agobiantes, pero no para ella, que impulsa dinámicas en la Centinela del
Valle.
Sobre Biora comenta: «La agencia fue
creada en 2023 y surgió con el propósito de que el turismo en Caicedonia no se limite a que las personas
lleguen, se tomen una foto en el monumento al Willys y se marchen. Busco que,
al partir el visitante se lleve información y un conocimiento más amplio de la
historia de nuestro municipio así como de componentes que hacen de Caicedonia
un buen lugar para vivir.
Luisa habla con entusiasmo de su trabajo
de sus proyectos y de los desarrollos que está llevando a cabo.
Le pregunto por una actividad que me ha
llamado la atención: el denominado Semillero de Observación de Aves.
El semillero —dice— fue constituido en
mayo de 2025 y participamos la Fundación Vientos del Valle, Fuviva y mi agencia
operadora de turismo. Decidimos crearlo tras la realización del Primer Festival
de Aves realizado en Caicedonia. Nos dimos cuenta de que en el municipio había
jóvenes, niños y adultos con gran aprecio por la naturaleza y las aves, pero sin un espacio ni orientación para profundizar
en esos temas. Así nació el semillero que hoy se articula con entidades como la
Universidad del Valle, el Sena y la CVC.
En esta última entidad actualmente hacemos
parte de la red de clubes de observadores de aves del Valle del Cauca. Existe una organización internacional llamada
Audubon que centra su trabajo en la conservación de especies de aves. Para este
año lanzó el programa Grabando Aves en el cual nuestro semillero participará en
algunas actividades.
Es una actividad social que hacemos
desde nuestra agencia y la fundación. Organizamos salidas una o dos veces al
mes a distintos lugares de Caicedonia para avistar aves. También hemos recibido invitaciones de Pijao, Génova, Sevilla y otros
municipios. Esta actividad
es completamente gratuita.
El avistamiento cumple varios
propósitos: educar sobre estas preciosas especies, ofrecer relajación y reducir
el estrés, además brindar a las personas una forma provechosa de ocupar su
tiempo libre. Se ha demostrado que el
canto de las aves tiene una incidencia significativa en las actividades
neurológicas. Asimismo, contamos con jóvenes artistas que participan en el
semillero y están creando obras muy bonitas. Actualmente el grupo lo conformamos
unas quince y, en Caicedonia, somos el único grupo de pajareros. La invitación
está abierta al público que desee sumarse a este proyecto.
¿Cómo están promocionando la actividad del semillero, para que no se limite
únicamente a los 15 integrantes actuales?
Queremos que muchas personas se sumen a
nuestro grupo y que verdaderamente esté interesada en aprender, que tengan
pasión por el avistamiento. El afiliado debe sentir que está en un espacio de
aprendizaje y no que simplemente salimos a pasear y a ver aves sino a aprender
de ellas, de su entorno. Para difundir lo que hacemos por ahora tenemos la voz
a voz para ir aumentando el número de personas.
Me ha comentado de un proyecto que busca institucionalizar al búho de anteojos como
ave símbolo de Caicedonia. ¿Cómo es
esto?
Desde hace dos años vengo trabajando intensamente
en la observación de aves. Paralelamente hemos notado A la par que lo hacemos
hemos notado que en Caicedonia se presenta un fenómeno creciente de urbanización,
lo cual esta impactando el ecosistema de la región. Nuestro objetivo no es ir
contra el progreso, sino buscar Estamos tratando de implementar acciones no
para ir contra el progreso sino buscar cómo mitigar sus efectos. En alianza con
tres marcas —Club de Campo y Pesca, Lagos Bellavista y Café Tandil— decidimos
impulsar esta especie, pues el búho de anteojos es un depredador que controla
plagas y cumple un rol fundamental dentro del ecosistema.
Hemos identificado una pareja de estas
aves que habita en los lagos Bellavista y en el corredor biológico de la
quebrada Los Ángeles, también conocida como la 17. Hemos trabajado para dar a
conocer este hermoso búho. Además, los
muralistas del municipio lo han representado en murales como parte de un
proceso de identificación del animal. Por su importancia en el ecosistema
queremos proponerlo como ave insignia de Caicedonia y planeamos entregar una
propuesta ante el Concejo para su
oficialización.
¿Cuál es en general, la actitud de la
gente de Caicedonia hacia los animales y el ecosistema de su entorno?
En el municipio no ha habido una cultura
sólida respecto a estos temas. No aparecen en monografías y otras publicaciones
como asuntos relevantes. Es decir, nunca han sido considerados prioritarios.
La gente parece no apreciar el lugar donde
habita, ni darle la importancia que realmente merece la región. Por otro lado
aquí predomina una cultura ligada al licor y a las cabalgatas, lo que dificulta
que las entidades con enfoque ambientalista y de conservación generar espacios,
pues la cultura del conservacionismo y no está en las agendas la cultura del
conservacionismo y respeto a la naturaleza no está en las agendas locales.
Cuando convocamos a espacios como el GEA
o actividades ambientales, la asistencia no supera las 20 personas; en cambio a
un concierto de vallenato asiste medio pueblo. Eso refleja claramente lo que
sucede en este aspecto. De hecho, para mí esa es la tarea más importante que he
decidido trabajar día a día.
Y no es que espere que todo el mundo practique
la observación de aves, que todos salgan a hacer turismo. No. Lo que busco es
que también se trabaje esa conciencia interior y que Caicedonia no se muestre
únicamente como «el mejor bebedero» o el mejor sitio para realizar cabalgatas,
sino también como un espacio con enfoque ambientalista.
¿Qué reflexión quiere compartirnos?
Mi reflexión es para todas las personas que
miran hacia otro lado de la vida: hacia la vida contemplativa del entorno, las
aves, la misma naturaleza que nos rodea. Pienso que lo primero es desconectarse
de esta vida online, porque el fenómeno de la globalización y la digitalización
nos ha permitido conectarnos con personas muy lejanas, pero no nos ha permitido
conectarnos con nuestro propio entorno.
Esa la primera reflexión. Cuando sales a
practicar cualquier actividad en la naturaleza —caminar, contemplar, observar
aves o simplemente sentarse junto a un lago o un río— tu forma de pensar cambia
profundamente.
La invitación es a que exista esa desconexión
digital y, al mismo tiempo haya una sensibilización frente a lo que sucede en
el mundo: el cambio climático, las hambrunas, entre otros desafíos. Que nos
demos espacios para recuperar, defender y apreciar los entornos que vivimos.
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