BAÑOS EN TINAS DE HIELO: ¿QUÉ EFECTOS TIENE EN TU CORAZÓN?
Por Guillermo Romero.
Sumergirte en una tina con agua muy fría puede parecer un reto personal o una
forma de empezar el día con más energía. Los llamados ice baths se han
vuelto populares, pero cuando se trata del corazón, vale la pena hacer una
pausa y entender qué ocurre realmente en tu cuerpo.
Cuando entras de forma brusca a una tina
con agua fría, tu organismo reacciona de inmediato. Es normal: el cuerpo entra
en “modo alerta”. El corazón late más rápido, la respiración se acelera y la
presión arterial puede subir por unos instantes. No es peligroso por sí solo,
pero sí es un estímulo intenso.
Lo que pocas veces se cuenta es que el
frío puede enviar señales opuestas al corazón. Por un lado, el cuerpo se activa
para enfrentar el frío; por otro, si el rostro entra en contacto con el agua o
contienes la respiración, se activa un reflejo que intenta bajar los latidos.
Esa mezcla de señales puede generar un pequeño desorden en el ritmo cardíaco,
especialmente en personas más sensibles.
“Cuando una persona se sumerge de forma
brusca en una tina con agua muy fría, el cuerpo entra en un estado de alerta.
El corazón puede latir más rápido, la presión arterial subir y, en algunas
personas, el ritmo cardíaco desordenarse por unos momentos. En personas sanas
suele ser algo transitorio, pero en quienes tienen antecedentes cardíacos o
arritmias, este estímulo puede generar palpitaciones o molestias que no deben
ignorarse”, explicó la doctora Stephany Luna, médica especialista en
cardilogía de LaCardio.
En personas sanas, estos cambios suelen
durar poco tiempo. A veces se sienten latidos “saltados” o una sensación
extraña en el pecho que desaparece al salir del agua. Aun así, la forma en que
se hace el baño importa mucho: entrar de golpe, con agua muy fría, sumergir la
cara o aguantar la respiración aumenta el impacto sobre el corazón.
Si tienes antecedentes de arritmias,
enfermedad cardíaca, presión alta o has sentido palpitaciones con facilidad, el
cuidado debe ser mayor. En estos casos, el estrés que produce el frío puede ser
más fuerte y no es una práctica recomendable sin una evaluación médica previa.
También es importante decirlo con
claridad: hasta ahora, no hay evidencia científica sólida que demuestre que los
baños en hielo mejoren el ritmo del corazón o previenen problemas cardíacos. No
todo lo que está en tendencia siempre beneficia nuestra salud.

Comentarios
Publicar un comentario