ESTOS SON LOS RESULTADOS EN CALI DE NUEVO ESTUDIO SOBRE CONTRABANDO DE CIGARRILLOS EN COLOMBIA
El estudio se realizó en Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Cúcuta, ciudades que agrupan el 56,1% de los fumadores del país, de acuerdo con el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas 2019, a partir de una muestra de 4.557 cajetillas, de 10 unidades, recolectadas en superficies como andenes, parques y contenedores de basura.
● Su principal
resultado es que el contrabando de cigarrillos en Colombia en 2023 es de 16.6%.
Este porcentaje es menos de la mitad de lo estimado por la industria
tabacalera, con un 34%, lo que demuestra que el contrabando es una problemática
global, latente en Colombia, pero moderada, que se debe combatir con mayores
controles a nivel global y con la implementación del Protocolo para la
eliminación del comercio ilícito ratificado por el país.
● En
detalle, Bogotá registró 6,64% de cajetillas de contrabando, Medellín 21,54%,
Cali 14,36%, Cartagena 43,23% y Cúcuta 73,62%. Esta investigación,
realizada por la Fundación Anáas, PROESA de la Universidad ICESI, la
Universidad del Rosario y la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, es la medición
independiente de comercio ilícito más actualizada en Colombia.
● Frente a lo
anterior, es evidente que Cúcuta tiene un
problema de contrabando, pero como apenas aporta el 2.7% de fumadores en el país,
su contribución al comercio ilícito
es menor en comparación con Bogotá,
que representa el 64.9% del total de los fumadores. Lo mismo sucede con
Medellín, que tiene 17.7% fumadores; Cali, el 11.4%, y Cartagena, 3.3%. Esto
significa que los mayores pesos en el contrabando están en Bogotá, Medellín y
Cali, respectivamente.
● Esta diferencia
se debe a que el comercio ilícito ha sido
utilizado globalmente por la industria tabacalera como una excusa para frenar
el aumento de impuestos a estos productos que, según el Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo – PNUD -, ha demostrado ser la medida más costo
efectiva para el control del tabaco.
● El estudio
también evidenció que continúan
las tácticas de la industria tabacalera para
cautivar a nuevos clientes como niños, niñas,
jóvenes y adolescentes, población
vulnerable a la publicidad, con diseños de cajetillas
atractivos y uso de cápsulas saborizantes en los cigarrillos, lo que plantea
nuevos desafíos a las políticas de control.
Desde 2017, Colombia no contaba con una investigación representativa y
sin conflicto de interés acerca del contrabando de cigarrillos. Por esta razón,
y con el propósito de continuar trabajando para darle fin a la epidemia del
tabaquismo en el país, la Fundación Anáas junto con el Centro de Estudios en
Protección social y Economía de la Salud de la Universidad ICESI - PROESA, la
Universidad del Rosario y la Universidad Adolfo Ibáñez - UAI de Chile, a través
de Tabaconomía, hub de evidencia económica sobre impuestos al tabaco en América
Latina, realizaron el estudio ‘Recolección de cajetillas de cigarrillos
desechadas para medir prevalencia de contrabando a partir del Monitoreo de las
Características de Cajetillas de Cigarrillos en Colombia (M3C-COL)’.
“Este estudio aporta, tanto a las autoridades fiscales como sanitarias,
evidencia actualizada que permitirá focalizar mejor las acciones de control de
contrabando, motivar el compromiso para que se adopten medidas eficaces como la
adopción del protocolo para la eliminación del comercio ilícito de cigarrillos
y otros productos de tabaco. Y, por otro lado, le da herramientas al Ministerio
de Salud y Protección Social, y al comité de etiquetado y empaquetado de
cajetillas, para monitorear qué tanto se está cumpliendo con la regulación
existente y qué brechas tenemos de la regulación actual que deben ser atendidas
y fortalecidas”, asegura Blanca Llorente, directora de investigación de la
Fundación Anáas.
“Es importante contar con estudios que construyan evidencia científica y
que sean rigurosos sobre los problemas que tenemos en nuestro país. La
independencia de los estudios es importante porque, como lo ha establecido la
OMS, la industria tabacalera no puede tener ninguna injerencia en el diseño de
políticas públicas y en los estudios que sustentan ese diseño, lo cual
garantiza que los resultados no estén sesgados. Este estudio, en particular, es
un muy buen adelanto para poder avanzar en las medidas para el control de
tabaco en Colombia”, aseguró Norman Maldonado, director de PROESA.
Las tendencias del contrabando y las tácticas de la
industria
El contrabando de cigarrillos ha sido utilizado globalmente por la
industria tabacalera como una excusa para frenar la medida que ha demostrado
ser la más costo-efectiva para el control del tabaco a nivel mundial: el
aumento de impuestos a estos productos, caso que en el país continúa
registrando uno de los niveles más bajos de la región.
“Los estudios a nivel global muestran que el contrabando es mucho menor
al que dicen las tabacaleras. En general, la diferencia está entre un 30 y un
60%. Ese es el tamaño de la exageración del problema del comercio ilícito. Que
existe, no hay que negarlo, hay que abordarlo con las herramientas
correspondientes de fiscalización y colaboración internacional”, afirma
Guillermo Paraje, líder de Tabaconomía, hub regional a nivel Latinoamérica de
evidencia económica sobre impuestos al tabaco, de la Escuela de Negocios de la
Universidad Adolfo Ibáñez de Chile.
“Esta problemática es una cortina de humo de la industria para desviar
la atención del hecho de que, por causa del cigarrillo, al año mueren 34 mil
colombianos y le cuesta 17 billones de pesos a la economía del país, lo que
equivale a cerca del 1,8 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional”,
asegura Blanca Llorente.
Principales hallazgos sobre este estudio de
contrabando en Colombia
Con una muestra de 4.557 cajetillas, de 10 unidades, recolectadas en
superficies como andenes, parques y contenedores de basura, se identificaron
diversas características como marca, diseño, lugar de origen reportado,
advertencias sanitarias, entre otros, y también las cajetillas que no cumplen
con la definición de producto legal.
Así fue como los investigadores determinaron el porcentaje de cajetillas
ilícitas, frente al total de las cajetillas recolectadas. En detalle, Bogotá
registró 6,64% de cajetillas de contrabando, Medellín 21,54%, Cali 14,36%,
Cartagena 43,23% y Cúcuta 73,62%. Es evidente que Cúcuta tiene un problema de
contrabando, pero como apenas aporta el 2.7% de fumadores en el país, su
contribución al comercio ilícito es menor en comparación con Bogotá, que
representa el 64.9% del total de los fumadores. Lo mismo sucede con Medellín,
que tiene 17.7% fumadores; Cali, el 11.4%, y Cartagena, 3.3%. Esto significa
que los mayores pesos en el contrabando están en Bogotá, Medellín y Cali,
respectivamente.
Otros hallazgos
Esta nueva investigación encontró en todas las ciudades otra
problemática que va en aumento: se trata de los nuevos productos de consumo de
tabaco, como los cigarrillos con saborizantes, los cuales, cada vez más están
teniendo mayor presencia en el mercado y que han sido creados para cautivar
potenciales clientes como niños, niñas, jóvenes y adolescentes, quienes son más
vulnerables a la publicidad de la industria.
Frente a este panorama, “es necesario la modificación del aspecto de los
empaques para reducir su atractivo, regular contenidos, prohibir saborizantes y
cigarrillos con cápsula, y ojalá adoptar etiquetado plano que despoje de toda
característica de la marca a las cajetillas”, sostiene Blanca Llorente.
Metodología del estudio
La metodología utilizada para este estudio fue un muestreo aleatorio
basado en ubicación geográfica y variables socioeconómicas. “Una de las
ventajas de esta metodología es que es relativamente fácil de implementar. Como
ocurre en este caso, fue buscar las cajetillas en las calles, en las basuras,
lo que nos da una imagen rápida de lo que está pasando en términos de los
cigarrillos, de las cajetillas y de las marcas que se usan y de la penetración
del contrabando en las diferentes zonas del país”, Paul Rodríguez, Profesor
asociado de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario.
Un elemento innovador de la medición fue el uso de herramientas de
participación, utilizando el marco de acción de ‘ciudadanía científica’, que
buscó informar, empoderar y lograr la participación de las comunidades en el
proceso de investigación. En este caso, se contó con el apoyo de
voluntarios de las universidades del Rosario, Antioquia, los Scouts de
Colombia, la Cámara Junior Internacional y la Red Nacional de Jóvenes
Ambiente.
“Para el desarrollo de este estudio no se requirieron conseguir grupos
especializados de entrevistadores, sino que se realizó con voluntarios que se
capacitaron. Esto
permite que si el país estuviera dispuesto a invertir en esta clase de
mediciones, podría a muy bajo costo tener una medición periódica de lo que está
pasando con el contrabando de cigarrillos”, concluye Paul Rodríguez.
Aumento de los impuestos al tabaco, una medida costo efectiva para los
países
Desde la adopción en 2008 del Convenio Marco para el Control del Tabaco
de la OMS, Colombia ha avanzado en el camino para frenar los impactos del
tabaquismo con medidas multisectoriales, basadas en evidencia científica, que
han reversado el aumento del consumo. En un hecho histórico en el país,
después de 30 años de tener un impuesto bajo, en 2016, se triplicó la
tarifa.
“Cuando se aumentan los impuestos al tabaco no solo se incrementan los
precios de los productos ilícitos, sino que también de los ilícitos. Y, finalmente,
se reduce el consumo a nivel general. Esto es lo que las investigaciones
independientes demuestran a nivel global. Los impuestos al tabaco son herramientas de salud pública que corrigen
hábitos no saludables y se deben implementar para reducir muertes y la carga de
enfermedades que generan”, afirma Guillermo Paraje de la Escuela de Negocios de
la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile.
En Colombia, por eso no se baja la guardia. Organizaciones civiles,
científicas y congresistas han estado apoyando el Proyecto de Ley 274/2022 que
promueve la implementación de triplicar el impuesto al tabaco y crear un nuevo
tributo para los cigarrillos electrónicos o vapeadores. Aunque en el primer
semestre de 2023 se aprobó en primer debate en comisión II de la Cámara de
Representantes, el Proyecto de Ley aún está a la espera del segundo debate en
plenaria de Cámara.
Los cálculos que presentan estos organismos son que, si se triplica el
impuesto al tabaco, se reducirá su consumo, en especial entre los jóvenes y
población económicamente vulnerable. Y, por otro lado, generará recaudos, de
alrededor de 1 billón de pesos al año. El aumento del impuesto entre 2016 y
2018 contribuyó en gran parte a la reducción del 16% en el consumo de
cigarrillos en Colombia durante este periodo.
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